Por primera vez, los científicos observan cómo nace un trozo de nuestro planeta.
Los autores de un reciente estudio señalan que el proceso es mucho más rápido de lo que se creía: sucede en apenas unos días
Juan Scaliter, 10.07.2026 12:25
El escenario fue una remota dorsal oceánica del océano Índico, una gigantesca cordillera submarina situada a unos cuatro kilómetros de profundidad, donde las placas tectónicas de Australia y la Antártida se separan lentamente unos seis centímetros cada año. Aunque esa velocidad parece insignificante, la tensión va acumulándose durante décadas hasta que, de forma repentina, el fondo marino literalmente se rompe. El equipo de Royer había instalado una red formada por más de veinte instrumentos (hidrófonos, balizas acústicas y sensores de presión) distribuidos a lo largo de un tramo de cien kilómetros del fondo oceánico. Su objetivo era estudiar pequeños movimientos de la corteza. Pero nunca imaginaron que presenciarían un acontecimiento de esta magnitud. Tras una serie de terremotos, los sensores registraron cómo dos bloques del fondo marino se separaban más de dos metros en apenas seis días. Al mismo tiempo, una enorme cantidad de magma ascendió desde el interior del planeta y se derramó sobre el lecho oceánico. Los resultados, publicados en Nature, muestran que la erupción liberó unos 160 millones de metros cúbicos de lava, suficiente para llenar unas 64 000 piscinas olímpicas. La lava comenzó a enfriarse inmediatamente al entrar en contacto con el agua del océano, formando nueva corteza terrestre. En otras palabras, los científicos asistieron al nacimiento de una pequeña porción de nuestro planeta.
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Más información: https://interestingengineering.com/science/french-scientists-first-observe-formation-earths-crust
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