viernes, 7 de agosto de 2026

Descubren en Japón una auténtica cápsula del tiempo: un espectacular fósil de abeja de 2,5 millones de años llena uno de los mayores vacíos de su evolución

Descubren en Japón una auténtica cápsula del tiempo: un espectacular fósil de abeja de 2,5 millones de años llena uno de los mayores vacíos de su evolución

Durante décadas, la historia evolutiva de las abejas melíferas presentaba un enorme hueco temporal. Ahora, un fósil hallado en Japón conecta dos mundos separados por millones de años y cambia lo que se sabía sobre el origen de las especies actuales.


Christian Pérez,  31.07.2026 | 10:08

Un equipo de investigadores ha descrito una nueva especie fósil de abeja melífera que vivió entre hace 2,8 y 2,2 millones de años, en un momento en el que el planeta comenzaba a experimentar importantes cambios climáticos que desembocarían en las glaciaciones del Pleistoceno. El hallazgo, publicado en la revista ZooKeys, no solo añade una nueva especie al árbol evolutivo de las abejas, sino que llena un vacío de casi dos millones de años en el registro fósil del género Apis. La nueva especie ha recibido el nombre de Apis aibai y procede de unos sedimentos lacustres de la prefectura japonesa de Hyogo. A simple vista podría parecer una abeja corriente, pero su importancia científica es extraordinaria. Se trata del fósil más reciente de una especie extinguida de abeja melífera conocido hasta la fecha y, al mismo tiempo, del ejemplar más antiguo confirmado perteneciente al subgénero Apis, el mismo grupo al que pertenece la abeja doméstica occidental (Apis mellifera) y otras especies actuales. Este descubrimiento permite unir dos capítulos que hasta ahora permanecían desconectados. Los fósiles más antiguos de abejas del género Apis procedían sobre todo de depósitos del Oligoceno y del Mioceno, con edades que superan ampliamente los diez millones de años. En cambio, los pocos fósiles más recientes encontrados pertenecían ya a especies que siguen vivas en la actualidad. Entre ambos periodos existía un vacío que impedía comprender cómo evolucionaron las abejas modernas.

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La cordillera más larga del planeta, de 65 000 kilómetros, lleva ahí todo este tiempo bajo el océano y casi nadie la ha visto jamás.

La cordillera más larga del planeta, de 65 000 kilómetros, lleva ahí todo este tiempo bajo el océano y casi nadie la ha visto jamás.


HoyECO · 4 de agosto de 2026

La cordillera más larga de la Tierra no es el Himalaya, los Andes ni las Montañas Rocosas. Es un sistema de montañas submarinas de unos 65 000 kilómetros que atraviesa los grandes océanos y rodea el planeta como una enorme costura bajo el agua. Cerca del 90 % de esta estructura permanece sumergida. Pero no se trata solo de una curiosidad geográfica. En sus laderas se crea nuevo fondo oceánico, se concentran miles de zonas volcánicas y sobreviven ecosistemas que no dependen de la luz del Sol. La llamada dorsal mediooceánica no es una única línea recta. Es una red conectada de montañas, valles y fracturas que recorre las cuencas oceánicas. Vista en un mapa, serpentea alrededor de la Tierra como las  costuras de una pelota. [...] 
Solo algunos tramos logran asomar sobre el nivel del mar. Islandia es el ejemplo más conocido, ya que se encuentra sobre la dorsal mesoatlántica. En el resto del planeta, las cumbres quedan fuera de la vista y, de media, la parte superior de estas dorsales se sitúa a unos 2500 metros de profundidad. Esta inmensa cordillera existe porque las placas tectónicas no están quietas. En los límites divergentes, dos placas se separan y el material caliente del manto asciende para ocupar el espacio. Al enfriarse, forma nueva corteza oceánica. [...] La dorsal mediooceánica demuestra que los paisajes más importantes no siempre son los que podemos ver desde tierra firme.

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viernes, 31 de julio de 2026

Hallan en Zimbabue un dinosaurio que vivió hace 210 millones de años y revela un mundo perdido de especies desconocidas

Hallan en Zimbabue un dinosaurio que vivió hace 210 millones de años y revela un mundo perdido de especies desconocidas

Un fósil excepcional hallado en Zimbabue demuestra que los primeros dinosaurios eran mucho más diversos de lo que la ciencia había imaginado


Christian Pérez, 30.07.2026 | 20:05

Durante décadas, los paleontólogos pensaron que los primeros dinosaurios que habitaron el sur de África formaban comunidades muy similares entre sí. Sin embargo, un nuevo hallazgo en Zimbabue está obligando a revisar esa idea. El descubrimiento de una nueva especie que vivió hace unos 210 millones de años revela que, mucho antes de que los dinosaurios dominaran el planeta, ya existía una sorprendente diversidad de ecosistemas en el antiguo supercontinente Gondwana. El protagonista de esta investigación es Musango matusadonaensis, un dinosaurio descubierto a orillas del lago Kariba cuyo estudio aporta nuevas piezas al complejo rompecabezas de la evolución de estos animales durante el Triásico Superior. Aunque no alcanzaba el tamaño colosal de los saurópodos que aparecerían millones de años después, pertenece precisamente al linaje que acabaría dando origen a algunos de los animales terrestres más grandes que han existido. [...] Los investigadores consideran que este fósil demuestra que la evolución de estos reptiles fue mucho más dinámica de lo que se pensaba y que distintas regiones de África albergaron comunidades propias, adaptadas a condiciones ambientales específicas. [...] En ese escenario vivía Musango matusadonaensis, un dinosaurio bípedo de unos 4,5 metros de longitud y un peso cercano a los 220 kilogramos. Su tamaño podría compararse al de un automóvil compacto.

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La bomba de Hiroshima dejó un cristal que nunca había existido en la naturaleza

La bomba de Hiroshima dejó un cristal que nunca había existido en la naturaleza

Ochenta años después de la explosión, científicos han identificado una nueva estructura cristalina formada bajo las condiciones extremas de la primera bomba atómica utilizada en una guerra.


Juan Scaliter, 29.07.2026  21:51

Cuando la bomba detonó sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, liberó temperaturas de varios miles de grados y una onda de choque de una intensidad difícil de imaginar. Durante unas millonésimas de segundo, la arena, el hormigón, el acero y otros materiales de la ciudad se fundieron, se mezclaron y volvieron a solidificarse casi de inmediato. Fue un experimento irrepetible. No diseñado por científicos, sino por una de las explosiones más devastadoras de la historia. Aquellas condiciones fueron tan extremas que obligaron a los átomos a reorganizarse de un modo que hasta ahora nunca se había observado en la naturaleza. Los autores del estudio, liderados por Luca Bindi de la Universidad de Florencia, analizaron diminutas partículas recogidas en Hiroshima conocidas como hiroshimaitas, pequeños fragmentos vítreos formados por la explosión. A simple vista parecen insignificantes, sin embargo, utilizando microscopía electrónica de transmisión, difracción electrónica y simulaciones por ordenador, el equipo de Bindi descubrió que en el interior de algunas de esas partículas existía una organización atómica completamente inesperada. No habían encontrado un nuevo elemento químico, tampoco un nuevo tipo de átomo. Lo que descubrieron fue una nueva fase cristalina de la sílice: una manera distinta de organizar los mismos átomos de silicio y oxígeno. Puede parecer una diferencia sutil, pero en mineralogía supone un hallazgo extraordinario.

viernes, 17 de julio de 2026

Encuentran a 3 km bajo el hielo de la Antártida una estructura gigante que explica cómo se rompió el supercontinente Gondwana hace 150 millones de años

Encuentran a 3 km bajo el hielo de la Antártida una estructura gigante que explica cómo se rompió el supercontinente Gondwana hace 150 millones de años


Javier F. · 16 de julio de 2026 a las 18:42

La Antártida Oriental parece un bloque inmóvil de hielo, pero bajo esa superficie blanca se esconde una historia mucho más agitada. Un equipo internacional de geólogos ha identificado una enorme estructura geológica sepultada bajo la capa de hielo, formada por cuencas subglaciales que parecen abrirse como un abanico desde una zona cercana al Polo Sur. El hallazgo no habla de una cueva misteriosa ni de una ciudad perdida, sino de algo quizá más importante para la ciencia. Los investigadores creen que esta arquitectura enterrada puede guardar una de las señales más claras de cómo se deformó la corteza antes de la ruptura de Gondwana, el antiguo supercontinente del que terminaron separándose masas como África, Sudamérica, Australia, India y la propia Antártida. Y eso cambia bastante el mapa. La estructura ha sido bautizada como Provincia de Cuencas en Abanico de la Antártida Oriental, conocida por sus siglas en inglés como EAFBP. Según el estudio, no es una sola depresión aislada, sino un conjunto de 30 cuencas bajo el hielo, muchas de ellas con forma aproximada de V y alineadas de manera radial. [...]
La interpretación del equipo es que este gran abanico se formó por un proceso llamado extensión rotacional distribuida. Dicho de forma sencilla, una parte de la corteza se habría estirado y abierto alrededor de una especie de punto de giro, como cuando una mano abre los dedos. Según los autores, este movimiento habría ocurrido antes de la ruptura de Gondwana y habría dejado importantes consecuencias a escala continental.

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Japón explora las profundidades del océano y encuentra una mina de oro récord dentro de una caldera volcánica

Japón explora las profundidades del océano y encuentra una mina de oro récord dentro de una caldera volcánica

Un estudio científico revela que una caldera volcánica submarina al sur de Tokio concentra oro dentro de la pirita. Un hallazgo que despierta interés económico, pero también abre un debate ambiental.


R. Badillo, 13/07/2026 - 21:00

Un estudio publicado en Scientific Reports ha situado a Japón ante uno de los hallazgos geológicos más llamativos de los últimos años: una zona del fondo oceánico donde el oro alcanza concentraciones sin precedentes. El depósito se localiza dentro de un antiguo cráter volcánico sumergido, en aguas de la zona económica exclusiva nipona. Su profundidad relativamente reducida frente a otros yacimientos submarinos aumenta el interés por una posible explotación futura. El escenario se sitúa en la caldera de Higashi-Aogashima, a aproximadamente 350 km al sur de Tokio. Allí, chimeneas hidrotermales y montículos minerales expulsan fluidos calientes cargados de metales procedentes del subsuelo. Al enfriarse en contacto con el agua marina, estos compuestos se acumulan alrededor de las estructuras volcánicas y forman depósitos de sulfuros ricos en materiales de elevado valor económico. [...] El resultado reveló una presencia de oro mucho mayor de la que sugería el aspecto exterior de las rocas. Buena parte del metal precioso estaba encerrado dentro de la pirita, un mineral compuesto por hierro y azufre conocido popularmente como el oro de los tontos. Sin embargo, el análisis ha demostrado que esta denominación resulta engañosa en Higashi-Aogashima. La pirita contiene auténtico oro en forma de nanopartículas y también átomos integrados directamente en la estructura química del mineral.

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viernes, 10 de julio de 2026

Por primera vez, los científicos observan cómo nace un trozo de nuestro planeta.

Por primera vez, los científicos observan cómo nace un trozo de nuestro planeta.

Los autores de un reciente estudio señalan que el proceso es mucho más rápido de lo que se creía: sucede en apenas unos días


Juan Scaliter, 10.07.2026 12:25 

El escenario fue una remota dorsal oceánica del océano Índico, una gigantesca cordillera submarina situada a unos cuatro kilómetros de profundidad, donde las placas tectónicas de Australia y la Antártida se separan lentamente unos seis centímetros cada año. Aunque esa velocidad parece insignificante, la tensión va acumulándose durante décadas hasta que, de forma repentina, el fondo marino literalmente se rompe. El equipo de Royer había instalado una red formada por más de veinte instrumentos (hidrófonos, balizas acústicas y sensores de presión) distribuidos a lo largo de un tramo de cien kilómetros del fondo oceánico. Su objetivo era estudiar pequeños movimientos de la corteza. Pero nunca imaginaron que presenciarían un acontecimiento de esta magnitud. Tras una serie de terremotos, los sensores registraron cómo dos bloques del fondo marino se separaban más de dos metros en apenas seis días. Al mismo tiempo, una enorme cantidad de magma ascendió desde el interior del planeta y se derramó sobre el lecho oceánico. Los resultados, publicados en Nature, muestran que la erupción liberó unos 160 millones de metros cúbicos de lava, suficiente para llenar unas 64 000 piscinas olímpicas. La lava comenzó a enfriarse inmediatamente al entrar en contacto con el agua del océano, formando nueva corteza terrestre. En otras palabras, los científicos asistieron al nacimiento de una pequeña porción de nuestro planeta.

Hallan en China un fósil de 518 millones de años que revela el origen de los colmillos (quelíceros) de las arañas

Hallan en China un fósil de 518 millones de años que revela el origen de los colmillos (quelíceros) de las arañas

Un diminuto fósil hallado en China conserva las evidencias más antiguas conocidas del origen de los colmillos de las arañas y obliga a revisar uno de los capítulos clave de la evolución animal.


Christian Pérez, 6.07.2026 | 12:53

Las arañas llevan millones de años despertando fascinación y temor a partes iguales. Su capacidad para inmovilizar presas mediante colmillos especializados ha convertido a estos artrópodos en algunos de los cazadores más eficaces del planeta. Sin embargo, hasta ahora seguía existiendo una gran incógnita: ¿cuándo aparecieron por primera vez esas estructuras que, con el paso del tiempo, darían lugar a los colmillos de las arañas y a las pinzas de los escorpiones? La respuesta podría encontrarse en un pequeño animal marino que vivió hace aproximadamente 518 millones de años, durante la explosión cámbrica, uno de los momentos más trascendentales de la evolución de la vida. Un estudio publicado en la revista Nature ha identificado en el fósil de Urokodia las evidencias más antiguas conocidas de los quelíceros, unas piezas bucales que hoy caracterizan a arañas, escorpiones, garrapatas, ácaros y cangrejos herradura. El hallazgo supone un importante avance para comprender cómo evolucionó uno de los grupos de artrópodos más exitosos de la historia. Tal y como revela el trabajo científico, estas estructuras ya estaban presentes millones de años antes de lo que indicaba el registro fósil conocido hasta ahora, lo que obliga a revisar el calendario evolutivo de los quelicerados. El descubrimiento también demuestra hasta qué punto los yacimientos fósiles excepcionales siguen ofreciendo respuestas a preguntas que parecían imposibles de resolver.

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Más información: https://noticiasdelaciencia.com/art/57340/descubren-el-origen-evolutivo-de-los-colmillos-de-las-aranas

Científicos recuperan bajo 523 metros de hielo en la Antártida occidental un registro geológico de 23 millones de años

Científicos recuperan bajo 523 metros de hielo en la Antártida occidental un registro geológico de 23 millones de años

Tras dos meses en un aislado campamento antártico, investigadores de diez países extrajeron un archivo climático preservado en los sedimentos subglaciales.


Christian Pérez, 8.07.2026 | 10:16

El proyecto forma parte de SWAIS2C (Sensitivity of the West Antarctic Ice Sheet to 2°C), una iniciativa internacional que busca comprender cómo ha respondido históricamente la capa de hielo de la Antártida occidental a periodos de calentamiento global. Tal y como ha indicado el comunicado oficial del proyecto, el equipo consiguió atravesar 523 metros de hielo utilizando un sistema de perforación con agua caliente para abrir el conducto inicial. Una vez alcanzada la base helada, descendieron más de un kilómetro de tuberías hasta llegar a los sedimentos acumulados bajo el hieloLa campaña culminó con la extracción de un núcleo sedimentario de 228 metros, una sucesión de capas de barro, arena y fragmentos de roca depositadas a lo largo de millones de años. Según ha revelado el comunicado del proyecto, se trata del registro más extenso recuperado hasta la fecha bajo una capa de hielo, un hito tanto científico como técnico. A medida que los distintos tramos llegaban a la superficie, los investigadores los fotografiaban, describían y realizaban un primer análisis antes de prepararlos para su traslado a varios laboratorios internacionales, donde comenzará una investigación mucho más exhaustiva. Los primeros resultados apuntan a que este extraordinario archivo geológico podría abarcar cerca de 23 millones de años. Esa estimación se basa en la presencia de microfósiles marinos conservados en algunos niveles del sedimento, cuya identificación permitirá afinar la cronología de todo el registro.

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viernes, 3 de julio de 2026

Nadie lograba fechar este gigantesco impacto: un diminuto cristal en Australia revela la prueba de 3024 millones de años que reescribe la historia de la Tierra

Nadie lograba fechar este gigantesco impacto: un diminuto cristal en Australia revela la prueba de 3024 millones de años que reescribe la historia de la Tierra

Un nuevo estudio resuelve una de las mayores controversias de la geología moderna y sitúa en Australia el único cráter de impacto conocido que se conserva del eón Arcaico, cuando la vida apenas comenzaba a abrirse camino en el planeta.


Christian Pérez,  30.06.2026 | 13:35

En el remoto Pilbara, en Australia Occidental, un equipo internacional de investigadores ha logrado fechar con una precisión sin precedentes el impacto de un enorme asteroide ocurrido hace 3.024 millones de años, una edad que lo convierte en el cráter de impacto más antiguo conocido de la Tierra y, además, en el único ejemplo confirmado que se conserva del eón Arcaico. [...] La importancia del hallazgo va mucho más allá de establecer un nuevo récord geológico. Confirmar cuándo ocurrió este impacto permite comprender mejor cómo evolucionaba la corteza terrestre en una época en la que los primeros continentes apenas comenzaban a consolidarse y la vida microbiana ya estaba presente en algunos rincones del planeta. [...] Algunos cristales de circón presentaban formas muy poco habituales, con estructuras ramificadas y aspecto esquelético que no corresponden al crecimiento normal del mineral. [...] Tal y como indica el trabajo científico, estas morfologías se explican porque cristales mucho más antiguos fueron parcialmente destruidos, recristalizados e incluso volvieron a crecer bajo las extraordinarias condiciones de temperatura y circulación de fluidos generadas tras el impacto del asteroide. Al datar estos nuevos cristales mediante técnicas de geocronología de alta precisión, el equipo obtuvo una edad de 3024 ± 7 millones de años. También analizaron cristales de apatito, un mineral que se formó cuando fluidos calientes atravesaron las fracturas abiertas por el impacto. El resultado fue prácticamente idéntico.

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