sábado, 9 de mayo de 2026

Ciudad de México se hunde a un ritmo alarmante: la NASA confirma que hay zonas que bajan más de dos centímetros al mes

Ciudad de México se hunde a un ritmo alarmante: la NASA confirma que hay zonas que bajan más de dos centímetros al mes

Un nuevo satélite de la NASA revela con gran precisión el impacto de la sobreexplotación de los acuíferos bajo una de las megaciudades más grandes del mundo


Abel Queralt - RAC1, 08/05/2026 00:46

Ciudad de México se hunde. No es una metáfora ni una exageración: el suelo baja cada año a causa de la extracción masiva de agua subterránea y por el peso de una ciudad de unos 10 millones de habitantes, con un área metropolitana que supera los 20 millones, construida sobre el antiguo lago de Texcoco. [...] La misión espacial NISAR, desarrollada conjuntamente por la NASA y la agencia espacial india ISRO, ha detectado zonas de la capital mexicana que se están hundiendo más de dos centímetros al mes. Una barbaridad. [...] El problema no es nuevo, la ciudad lleva más de un siglo perdiendo altura, pero la nueva tecnología permite seguir su evolución casi en tiempo real. El origen del problema se remonta a la propia fundación de la ciudad. Y es que Ciudad de México se levantó sobre los sedimentos blandos del antiguo sistema lacustre de Texcoco. Cuando los españoles desecaron los lagos, el terreno perdió parte de su equilibrio natural. Y con el crecimiento urbano y demográfico del siglo XX, la situación se agravó. Hoy en día, más de 20 millones de personas, aproximadamente una quinta parte de la población del país, dependen de unos acuíferos subterráneos sobreexplotados. Cuando se extrae demasiada agua, las arcillas del subsuelo se compactan y el terreno se hunde lentamente. Los expertos explican que buena parte de este proceso es irreversible: aunque se detuviera el bombeo de agua, el suelo no recuperaría su forma original. Las consecuencias ya son visibles en muchos barrios. Calles deformadas, edificios inclinados, tuberías rotas y líneas de metro afectadas forman parte del paisaje cotidiano de la gran urbe. [...] De hecho, algunos monumentos históricos han necesitado reformas constantes para adaptarse al hundimiento del terreno.

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